Núcleo Ulrike Meinhof
Julio 2026
Ya son 90 años desde que estallara el golpe militar que en su derrota momentánea abriría la puerta a un tiempo invaluable de experimentación revolucionaria que lamentablemente terminó en desastres de los cuales aún no hemos logrado aprender. Los debates que trae consigo la discusión sobre la revolución y la guerra civil en España no han sido resueltos, ni tampoco aspiramos a resolverlos. Con el mayor respeto posible en nuestra herejía realizamos un análisis pensado para el movimiento actual, centrado en la CNT-FAI por su rol como la principal fuerza revolucionaria en este proceso.
El enfoque de nuestro análisis no es hacer homenajes ni mucho menos recordar para replicar experiencias, sino que es principalmente crítico, buscando reconocer las principales falencias que llevaron a tan lamentable término a un proceso sin precedentes en la historia.
Guerra y revolución
La experiencia miliciana de la CNT-FAI llevaba larga data en el momento del triunfo contra el ejército en 1936, décadas de luchas encarnizadas en los llamados “años del pistolerismo” donde los grupo de acción se enfrentaron contra los sindicatos libres[1], en los comités de autodefensa y con la experiencia de la controvertida estrategia de la gimnasia revolucionaria, las milicias anarquistas fueron el núcleo fuerte del despliegue miliciano generalizado principalmente en Barcelona (Pero también presente en otras localidades) que defendería la revolución y libraría la guerra contra las fuerzas fascistas de Franco. Las milicias fueron la fuerza principal que potenciaron la victoria contra el ejército en las jornadas del 19 y 20 de julio, sin dudas la CNT-FAI fue la organización que encabezó este proceso victorioso del proletariado en Barcelona, con participaciones más acotadas de otras organizaciones como el POUM, socialistas, comunistas, republicanos y catalanistas.
Las milicias anarquistas tuvieron un destacado rol en la revolución como destacamento armado de la clase que ejercía la voluntad de los sindicatos, con su vínculo estrecho nacido de años de funcionamiento de los comités de defensa como herramienta clandestina de la CNT. Estas se vieron potenciadas por el fervor revolucionario de julio, llegando a formar varias columnas como la columna Durruti, Aguiluchos, Tierra y libertad, entre otras. Las milicias representaban la fuerza de la CNT, un baluarte del proletariado que la dirigencia no supo apreciar, siendo convencida de que la indisciplina de estas era la causa de las derrotas en el frente, y no el sabotaje Comunista, ni el temor republicano a la revolución.
Ante el estancamiento de la guerra, el avance del ejército de la mano de la Italia de Mussolini y Alemania de Hitler asomaba amenazante contra el bando republicano, frente a esto el gobierno republicano se propuso limitar la influencia de las milicias, para potenciar la formación del ejercito burgués de la república, así evitando la posibilidad de la revolución proletaria en todo el territorio. Con la excusa de recibir mejor armamento y tener un mando unificado que ayudara en la gestión de la guerra, la CNT-FAI cedió a las exigencias y ordenó la militarización de sus milicias, aunque no fueron pocas las que se rehusaron a esto, por una profunda desconfianza de la estructura militar burguesa.
Dauvé argumenta en «Como mueren las insurrecciones» que la guerra devoró la revolución en España, que la obsesión por derrotar al fascismo llevó a la CNT a perderlo todo. Si bien a grandes rasgos el análisis realizado es un gran aporte al proceso, nos parece pertinente problematizar ciertas conclusiones en cuanto a la relación entre guerra y revolución. Es necesario situarse y preguntar ¿puede un proceso revolucionario evitar la guerra? ¿Es la guerra el escenario principal en el que se desencadena la revolución? Ante estas preguntas respondemos que por lo menos en el momento actual es imposible desligar la revolución de la guerra. La posibilidad revolucionaria no triunfará sin que antes la burguesía despliegue la guerra civil (cubierta o descubierta) sobre el proletariado insurrecto, por lo que toda estrategia revolucionaria debe plantearse el desarrollo de la guerra civil que favorezca las posiciones revolucionarias, manteniendo la autonomía de clase. La experiencia en España advierte de los peligros del dominio nacional de la guerra, del abandono de posiciones de clase en favor de la democracia. La clave se encuentra en cómo el proletariado puede librar la guerra civil por sus intereses sin caer en los intereses nacionales y democráticos, es imposible responder esto a priori, solo en la lucha se vislumbrarán las posibilidades del cambio revolucionario, hay que tener la valentía para defender este camino, o caeremos en el abismo de la muerte por la nación como pasó en España y como pasa con anarquistas luchando actualmente en Ucrania.
Antifascismo y colaboracionismo
“Se puede ser derrotado tanto por la dictadura como por el hecho de quedar reducido a oponerse sólo a la dictadura” (La insurrección que viene, Comité Invisible)
La CNT-FAI se preparó de manera exhaustiva en los años anteriores para el enfrentamiento con el ejercito ante un golpe militar que sabían que era probable, pero esta preparación fue siempre para la resistencia, no para la victoria ni mucho menos para la revolución, por lo que el momento de las jornadas del 19 y 20 los tomó sin la suficiente preparación estratégica para esta cita con la historia. El vacío en la estrategia anarquista ante su triunfo llevó a una decisiva encrucijada sobre el poder, por un lado, se planteaba una “toma del poder” y la implantación del Comunismo libertario en Barcelona, implicando la supresión de la generalidad de Catalunya, instaurando un orden revolucionario. Por otro lado, la postura mayoritaria fue de aceptar una colaboración con todas las organizaciones antifascistas para afrontar la guerra civil dentro del comité de milicias antifascistas propuesto por la generalidad de Catalunya[2], con una participación relativa a la fuerza de masas de cada organización, con la CNT y UGT[3] como fuerzas mayoritarias.
El comité de milicias sirvió como el instrumento mediante el cual la CNT-FAI llevó a cabo la conducción de la revolución en el inicio de este periodo, como la fuerza mayoritaria tanto a nivel social como a nivel militar, Agustín Guillamón describía la relación de poder en Barcelona como de “duplicidad” entre el comité de milicias y la generalidad, una extraña y tensa relación dada por la indecisión de lxs anarquistas sobre gobernar o dejar que gobernaran, lo que finalmente terminó en quiebre, con la decisión de la CNT de suprimir el comité. La existencia del comité de milicias también otorgó poder a las demás fuerzas para desarrollarse, principalmente el PSUC que con la influencia de la URSS ganó un peso internacional que le otorgó beneficios ante el resto de las fuerzas republicanas, utilizando esta herramienta para socavar los intentos revolucionarios de lxs anarquistas, que se presentaban también en herramientas populares como los comités de barrio, comités de abastecimiento y las patrullas de control, iniciativas que surgieron espontáneamente desde las jornadas de julio como muestras de un poder popular creciente que no logró cuajar y que fue aplastado en mayo del 37.
Ante la debacle republicana en todo el territorio dominado por el estado español, se dio la situación de buscar la entrada al gobierno central de la CNT, con el objetivo de otorgar legitimidad a un gobierno en picada. Con la caricatura de una ministra que pidió “permiso” para serlo y seguir manteniendo sus ideales anarquistas puros, y con la participación del “hombre de acción”, supuesto crítico de la colaboración gubernamental, Juan García Oliver, la CNT entró al gobierno con 4 ministerios. Esto coronó el punto máximo de la estrategia de colaboración antifascista, y trajo consigo solo vergüenza, a nivel internacional ya otros anarquistas denunciaban la traición de los principios, mientras que los beneficios prometidos, como un mayor lugar en la organización de la guerra y las decisiones políticas de gestión, no llegaron jamás.
“Renunciaremos a todo, menos a la victoria”
En esta frase atribuida a Durruti (aunque varios sectores disputan su autoría y claman que Durruti nunca lo dijo) se resume la caída de la revolución, no por el contexto ni por la poca preparación, si no que por decisión política la revolución en Barcelona se entrega como ofrenda a la republica con el objetivo de ganar la guerra, se dejan de lado las colectivizaciones y las milicias como objetivos del proletariado para dar paso a los objetivos nacionales de la democracia burguesa. El fascismo es un enemigo poderoso, que en momentos es la mayor amenaza que se puede enfrentar, pero esto no implica que la democracia no sea también un enemigo de la revolución, aunque sea más silencioso y aparentemente más tolerante, esta no duda tampoco a la hora de eliminar revolucionarixs en cuanto le es favorable. Así caería Durruti bajo extrañas circunstancias en Madrid, sin un definitivo responsable, sin saber si fue el enemigo o un compañero quien disparó la bala que apagó su vida y con ello una parte de la revolución.
Jornadas de mayo del 37
Las jornadas de mayo, caracterizadas por una encarnizada lucha en las barricadas de Barcelona entre la generalidad, republicanos y el PSUC por un lado, el POUM y parte de la CNT-FAI del otro lado, representaron el último grito de ahogado de la revolución ya sepultada en la burocracia, en la guerra burguesa y en la república.
Las batallas en las barricadas de Barcelona en mayo se llevaron toda esperanza de revolución que nació en julio, marcó el momento de capitulación definitiva de la CNT, negociando con el PSUC y la generalidad mientras que silenciaba la disidencia dentro de los sindicatos. Una de estas disidencias fue la organización “Los amigos de Durruti” compuesta en su mayoría por miembros de la CNT descontentos de la dirección de la organización, tomaron como suya la bandera de la defensa de la revolución, el rechazo a la colaboración, la libertad de los presos políticos y el rechazo a la militarización en su forma burguesa. Esta orgánica cumplió un rol importante en las jornadas de mayo, manteniendo una posición de confrontación hasta que ya no fue viable, por la superioridad del aparato burgués y la pérdida de apoyo causada por las labores de la dirigencia cenetista para aplacar la insurrección.
Sindicatos y revolución
Una discusión dentro del movimiento revolucionario que todavía no tiene un cierre, y que tuvo un rol importante dentro del proceso en España, es sobre el rol y las capacidades de los sindicatos en un proceso revolucionario. La CNT-FAI fue la máxima expresión del anarcosindicalismo, su punto más alto y también su fracaso más grande, después de su derrota su nivel de influencia directa como movimiento organizado ha sido marginal. Una de las razones para su caída es la bancarrota de los sindicatos como propuesta de estructura determinante en el proceso revolucionario, consideramos que es útil seguir con este debate mientras siga existiendo una glorificación de los sindicatos en la estrategia revolucionaria. Es necesario reflexionar sobre las funciones y el rol cumplido por los sindicatos en el pasado y en la actualidad para comprender esta encrucijada, en los días del desarrollo del movimiento obrero los sindicatos cumplieron un rol crucial como herramienta de lucha y de encuentro de la clase trabajadora, ejerciendo un poder que en algunos casos llegó a hacer temblar a la burguesía. Sin embargo, con los cambios de las dinámicas internas del capital, con la derrota del movimiento obrero y el surgimiento de distintas luchas proletarias, los sindicatos solo han actuado como entes negociadores, que pueden buscar representar de mejor o peor forma a trabajadores frente al patrón, pero solo en ese momento se encuentra su utilidad, se encuentran fuera de las dinámicas generales de la lucha de clases. Esto no quiere decir que no tienen ninguna importancia táctica, que no deban ser utilizados o no sean validos como herramienta de lucha en ciertos momentos, pero si somos categóricos al decir que no existe un rol estratégico de los sindicatos en el desarrollo de la estrategia revolucionaria, puesto que los sindicatos son una forma organizativa que es parte importante dentro de la máquina estado-capital burguesa, y la historia ha demostrado que no vale la pena luchar contra eso.
Burocracia
El funcionamiento de la CNT-FAI durante la guerra mostró los mayores vicios y resquemores que se podrían desprender de la propuesta de la plataforma hecha en 1926, que algunos anarquistas en ese tiempo intentaron prevenir. La orgánica tendió a burocratizarse con el pretexto de una mayor necesidad de toma de decisiones rápidas, pero esto permitió habilitar una herramienta (comités regionales y nacional) donde unos pocos tomaban importantes rumbos sin la consulta de los sindicatos, y en algunos casos con una militancia que se mostraba muy desacuerdo con estas decisiones.
La cristalización de «los principios, tácticas y finalidades»[4] sirvió de fundamento para que las burocracias se atrincheraran en sus posiciones para justificar su inacción incluso después de consumada la derrota. Esto llevo a una desarticulación del movimiento libertario y a la muerte de muchos como Quico Sabaté o Caracremada, que con sus grupos de acción consideraban un deber seguir en la lucha contra Franco hasta el final. También es el fundamento para la irrelevancia en importantes procesos que ocurrieron en Europa en los 60 y 70, a pesar de tener una clara influencia antiautoritaria en la consciencia de la juventud protagonista de esa ofensiva. Sin ir más lejos, podemos ver hoy en día los grupúsculos qué han quedado de la CNT, que se ven enfrascados en divisiones, persecuciones incluso judiciales, y defienden posiciones reformistas para tener algún tipo de acción política.
Catalunya sigue presente en las luchas actuales
Luego de la derrota en su tierra se produjo un exilio masivo de quienes fueron parte de la lucha en el bando republicano, abandonando con dirección a Francia, México y otros países de Europa. Muchas de estas personas salieron con la mirada siempre en una vuelta a luchar contra el régimen de Franco, algunas lo hicieron, luchando en el Maquis[5] contra el fascismo en Francia en la segunda guerra mundial y luego haciendo intentos de ingresar a España para combatir la dictadura. Esta lucha fue larga e infructuosa, el PCE principalmente dirigió estos intentos hasta su abandono y adopción de la política de reunificación nacional, intentando participar de las limitadas instancias políticas legales. Por otro lado, la CNT-FAI vivió las consecuencias de sus decisiones, sus divisiones fueron profundas y no lograron reconciliarse en la búsqueda de derrocar la dictadura, en los primeros años se intentó reactivar la lucha con la acción de los grupos de renombre, con el apoyo de la CNT, mas con el acomodo del exilio y la falta de esperanza, este apoyo disminuyó, quedándose en intentos particulares.
La diáspora de la CNT-FAI que se asentó en sus lugares de exilio en algunos casos también buscó influir políticamente en estos lugares, es el caso de la comunidad en México, donde se apoyó la lucha de la guerrilla en Cuba en sus etapas iniciales, pero que ya en el poder se produce un divorcio por la persecución a las tendencias libertarias en la isla. También es importante mencionar la influencia de Abraham Guillén sobre las guerrillas latinoamericanas, donde ayudó a los Tupamaros y a la OPR-33 en Uruguay, con su experiencia directa de la guerra civil como oficial.
“Y cuando ha llegado la primavera, nuestro mayo del 68 local resonó con la fuerza del verano del 36” (Jean-Marc Rouillan)
En las luchas de los 60 y 70 en Europa también se ve una influencia libertaria clara, en el escenario que trajo mayo del 68 se veía la esencia antiautoritaria presente fuertemente en Francia y en Alemania, a pesar de que oficialmente la CNT en esos tiempos se encontraba muy lejos de lo que plantearon estos movimientos, en algunos casos incluso denunciándolos. Esta influencia llegó hasta la formación del MIL-GAC, organización que accionó en Barcelona y que miembros importantes eran hijos de quienes lucharon activamente en la guerra civil, además que tenían una cercanía con la militancia confederada de Francia, que veía en esos jóvenes una continuidad de su propia lucha. Luego de esto se ve una influencia más presente en la experiencia de los GARI, que incluía grupos que venían del MIL, junto con anarquistas franceses y miembros del Grupo 1 de Mayo, que fueron parte de la CNT y de la Juventudes Libertarias.
Para traernos al presente, en procesos revolucionarios vigentes en Chiapas y en Kurdistán vemos una herencia que sigue vigente, tanto en lo simbólico como en las ideas. La fuerte crítica al estado y los partidos es algo que vemos presente en ambas experiencias, puesto que comparten una esencia libertaria común, aunque no existan lazos ideológicos tan directos. Podemos ver que el ámbito libertario mexicano (influido directamente por el exilio español) tuvo y tiene una relación constante con lxs Zapatistas, existe una amplia solidaridad y un intercambio de ideas. El movimiento Kurdo por su lado históricamente tuvo una relación mucho más cercana con el marxismo leninismo, hasta el giro que se produce en los 90 y que les atrae hacia ideas más libertarias, por ejemplo, con la influencia del anarquista Murray Bookchin.
El proceso revolucionario que ocurrió en Barcelona es un acontecimiento que interpela situaciones a las que nos enfrentamos el día a día, por lo que reflexionar sobre ello nos prepara en nuestro camino a través de la guerra social, las armas empuñadas por compañeras del pasado nos han legado el arma de la crítica para las luchas actuales. La trayectoria de la CNT-FAI en el verano del 36 motiva nuestra lucha contra el Estado, la burguesía en su forma fascista y democrática, las burocracias y los elementos claudicantes de la revolución (Reformistas, socialdemócratas, estalinistas o pseudorevolucionarios), afirmando nuestra posición por la revolución social del proletariado autónomo en su plena diversidad propia de la época, que con su fuerza insurrecta decidirá el camino por cuenta. Posiciones que reflotan clamando por la necesidad del pluriclasismo en el movimiento popular, incorporando a la pequeña burguesía no son más que cortinas de humo para camuflar intereses muy lejanos a los de la clase, de la revolución, del comunismo y la anarquía.
[1] Los sindicatos libres eran la herramienta de la patronal que amedrentaba al movimiento obrero. Fueron estructuras paramilitares al servicio del capital que asesinaron múltiples lideres sindicales y obreros.
[2] La Generalidad de Catalunya era la gobernación semiautónoma que funcionó durante la Republica, era dirigida por Companys, un republicano catalán.
[3] La UGT era la central sindical conformada principalmente por Socialistas y en menor medida Comunistas, en fuerza de masas era equiparable a la CNT.
[4] Los principios del anarcosindicalismo, la táctica de la acción directa y las finalidades del Comunismo libertario.
[5] El Maquis fue la denominación que se le daba los españoles que lucharon en Francia en la segunda guerra mundial. Luego se utilizó como nombre para describir a las guerrillas antifranquistas.
