A un año de tu partida, Alonso.

A un año de tu partida, Alonso.

A un año de tu asesinato, recordamos tu lucha, con el dolor intacto y la rabia ardiendo en nuestros cuerpos. No te fuiste en silencio, compañero. Moriste en la calle, al lado de tantos como tú, como nosotrxs, en medio de la Romería, en el mismo camino que miles recorremos cada año para reivindicar a quienes fueron asesinados por la dictadura, esa misma que inspira a quienes apuntaron su puñal contra tu cuerpo. Tu sangre no se derramó en vano; se unió a la de aquellos que cayeron luchando, soñando con la rebelión de los pueblos y nuestra revolución, a la de los que resistieron esos días amargos y a la de los que hoy, como nosotrxs, seguimos con la convicción de que solo el pueblo consciente y organizado puede defenderse de sus enemigos.

Tu muerte nos recuerda que los fascistas que protagonizaron el golpe militar, y que luego se dedicaron a torturar y a desaparecer, siguen presentes entre nosotrxs. Su sombra oscura vive. Ellos son los mismos que hoy, amparados por un sistema que los protege, se sienten con la impunidad de apuñalar sueños. Son los mismos que, a través de sus medios de comunicación y de sus operadores políticos, intentan borrar la historia, criminalizar la protesta y sembrar el miedo. Pero no nos amedrentan.

La calle no es un lugar seguro para los que luchamos por un mundo radicalmente distinto, y por eso debemos estar preparadxs. No podemos esperar a que el Estado nos proteja, porque el Estado es justamente la maquinaria que canaliza la furia del capital contra la rebeldía y el hambre de justicia, pan y libertad. La única garantía de nuestra seguridad es la organización y la solidaridad entre compañerxs.

Un año después de tu muerte, te recordamos como un mártir de la acción, la autodefensa y de la lucha. Tu nombre y tu rostro son un símbolo que llevamos en alto. Tu memoria es un catalizador que alimenta nuestra rabia. Tu legado es la convicción de que la única forma de vencer a los enemigos de la vida y la libertad es combatiendo, con la memoria de los caídos en el corazón y con la acción en nuestras manos.

¡RISUE PRESENTE EN LA ACCIÓN DIRECTA!
¡NUNCA MÁS SIN RESPUESTA!

 

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