Por Darecal
Militante de Liberación
“No queremos que las masas se fíen de nuestra palabra. No somos charlatanes. Queremos que las masas superen sus errores a través de la experiencia.”
“El “país” de los obreros y los campesinos pobres… está mil veces más a la izquierda que los Chernov y los Tsereteli, y cien veces más a la izquierda que nosotros [los bolcheviques]”
Vladimir I. Lenin, abril – mayo, 1917[1] [2]
Creo que una de las cosas que nos han dicho a todxs quienes nos hemos manifestado durante estas semanas se asemeja a: “dónde estaban estos cuatro años, (vayan a trabajar)”. No vengo a cuestionar a ningunx manifestante de estos días, lo que vengo a hacer es criticar y denunciar como, efectivamente, el reformismo socialdemócrata de Boric y el PS-FA-PC se volvieron cómplices de la máquina Capital-Estado y ver cómo la agenda del gobierno implicó que toda su coalición no se indignara por los últimos cuatro años de gobierno.
Paralelamente, esto no busca ser una crítica vacía, llenándose la boca de mesianismo revolucionario y santidad combativa frente a las injusticias vividas. Al contrario, lo que expongo comienza de una autocrítica a nuestro sector, para pasar a un cuestionamiento severo, y finalmente establecer un emplazamiento y cuestionamiento a las actitudes actuales del propio reformismo socialdemócrata. No es afán de meramente atacar a la coalición exoficialista (pues eso lo hemos hecho siempre), sino que es apuntar a una reflexión mayor, desde el propio conocimiento de integrantes del oficialismo.
Fracasos de lxs utópicxs; fracasos de lxs renovadxs
El desarrollo de la pérdida de la utopía, del bello horizonte que perseguimos, entendemos que viene desde la propia victoria de la mirada hegemónica de la democracia liberal inmiscuida en el sistema burgués. Conocemos que las revoluciones y experimentos socialistas, comunistas y anarquistas del Siglo XX, fueron al final del día derrotados porque no pudieron dar a vasto frente a las fuerzas imperiales y dictatoriales según su localización. A la CNT-FAI se le ilegalizó y se le persiguió cuando se legalizó el Partido Comunista de España y se dio paso a la democracia representativa. La Revolución Cubana comenzó a decaer una vez se cayó en el vicio burocrático de la herramienta estatal. La Unión Soviética, en su proyecto de cerco nacional pseudo imperialista, se cerró sobre misma, cayó en el autoritarismo y tuvo que jugar con las reglas de la democracia yanki. La vía chilena al socialismo de Allende cayó por el azote del intervencionismo estadounidense, así como todo proyecto del Cono Sur. El Siglo XX fue un albor de esperanza para el socialismo ‘clásico’, aunque también demostró sus limitaciones y errores programáticos profundos.
Lo que denomino “lxs utópicxs” se refiere a toda persona revolucionaria que no dejó de lado la mirada a la utopía comunista frente a un sistema reformista y reaccionario. Lo que sería nuestro sector. Comienzo por esto dado que nuestro fracaso fue también garrafal. Perdimos batallas en dos frentes:
El material: La lucha de clase no se arraigó de la forma que se volviera constante de forma consciente, el cuestionamiento al patriarcado casi no existió y las clases oprimidas prácticamente se encuentran en la misma condición de subyugadas hasta día de hoy.
El subjetivo: El grueso popular dejó de creer en la utopía. La práctica individual y colectiva de la utopía no se logró disputar a nivel de las mentalidades, por lo que no se arraigó en el pensamiento colectivo la solidaridad, la autonomía, la autogestión y la lucha de clase contra clase. Lo que vemos hoy suelen ser vestigios nostálgicos de las teorías del pasado.
La propia utopía prometida no se cumplió, y quienes seguimos en el trabajo de construir materialmente paso a paso la fantasía, no logramos incluir en la práctica territorial y de base, esa utopía en las mentalidades populares. Es tan fácil como ver los resultados de las elecciones presidenciales. Jara no representaba la utopía, pero Kast representa la reacción, y tener mayoría amplia de votos por veinte puntos, significa que la reacción se ve más factible para los problemas populares que el reformismo de “izquierda”. Si como sector revolucionario sostenemos que las elecciones no son el camino, no implica que podemos restarnos de entender la significancia de esos resultados, pues son la muestra clara de la tendencia de lo propiamente político.
El sector revolucionario contemporáneo no está siendo capaz de mostrar ni uno ni lo otro. No somos capaces de mostrar por qué José Kast era, en palabras banales, malo, y no fuimos capaces de denunciar coherentemente por qué la opción reformista socialdemócrata tampoco era la solución. Una mezcla profunda de contradicciones que nos aqueja hasta día de hoy. Ahora bien, y quizá lo polémico. El sector revolucionario no es el único que cree esto. Algunas de las propias bases del reformismo PC-FA-PS creen palabra por palabra lo que mencioné. A veces nos encontramos y estamos de acuerdo.
El sector renovado chileno viene de un profundo trauma y el profundo fracaso que aquejó a lxs utópicxs del Siglo XX. Lo que afronta el sector revolucionario hoy en día, son las consecuencias de la aplicación histórica del socialismo. Paralelamente, la inutilidad del método reformista es una clara consecuencia del abandono total de la utopía. Los partidos institucionales se replegaron a la elección y no al trabajo territorial de masa. Mucho menos a la protesta contestataria y molesta a la imagen del Capital.
El sector utópico siguió saliendo a la calle y cuestionando durante Boric. Cuando militarizaron el Wallmapu, se salió a la calle. Cuando desalojaron las tomas de terreno, se salió a la calle. Cuando allanaron la Villa Francia, se salió a la calle. Cuando desaparecieron a Julia Chuñil, se salió a la calle. En la romería nos mataron. Independientemente del tamaño de nuestras acciones, en todos estos eventos y los que me faltaron mencionar, el silencio por parte de quiénes se llaman de izquierda (específicamente lxs reformistas) fue ensordecedor. Ellxs sí callaron cuatro años. El fracaso de lxs renovadxs no fue solo perder la utopía, fue callarse por conveniencia sectorial ante las injusticias que, si hubiera hecho la derecha, estarían gritando como todxs nosotrxs. De hecho, es precisamente lo que hemos estado viendo estas tres semanas de gobierno.
Ahora por qué se da eso. De corazón quiero creer que las bases de los partidos no están de acuerdo con la militarización del Wallmapu, por poner un ejemplo. Lo que consterna es el profundo silencio. Incluso cuando asesinan a sangre fría a un compañero. Recuerdo cuando durante las movilizaciones estudiantiles de 2024 el ex-presidente dijo que quería juventudes rebeldes. Semanas después denunció la rebeldía de las estudiantes del Carmela Carvajal, a la par que ejerciendo una fuerte represión. Nuevamente, silencio desde la vasta mayoría de integrantes del oficialismo.
Contradicciones magnas de la socialdemocracia
Admito de inmediato, que no serán tan magnos los ejemplos, pero un título tendencioso al año no hace daño.
El propio oficialismo socialdemócrata de izquierda fracasa definitiva y profundamente al creer tan fervientemente en la victoria de Jeanette Jara sin analizar la realidad social. La mayoría de nosotrxs estaba preparadx para que Kast ganara. La victoria del fascista fue aplastante. El gobierno pasado no logró continuidad y comenzó una nueva doctrina de shock económico-social.
Una colectividad institucional sigue reclamando la “alegre rebeldía”. ¿Qué rebeldía tiene protestar con los pacos, callarse ante la firma de todas las leyes represivas y el abandono de la forma combativa porque “no están las condiciones materiales correspondientes”? Una de las principales razones viene de la estructura verticalista de los integrantes de la coalición. Los partidos del gobierno no funcionan por voluntad de las bases, incluso cuando estas fueran más radicales; los partidos funcionan por voluntad de las caras bonitas que van a liderar y dirigir sabiamente (mentira) la fuerza del partido. Se ha usurpado la voluntad de cada integrante del partido para mantener el funcionamiento político estatal y su utilidad para la clase política. Se ha robado la crítica de la base del partido hacia su estructura, hostigando y amenazando a lxs integrantes que osan llamar la atención a sus propios compañerxs de partido en sindicatos, universidades, escuelas y demases. Se anuló, por conveniencia de las caras, toda contestación genuina que puede nacer de la crítica real de bases menos cuadradas a una línea nefasta.
Yo supondría que un partido, incluso socialdemócrata, que aclama libertad, igualdad y democracia, estaría a favor de la propia clase que dice representar. La práctica, aun así, indica lo contrario y pareciese que la clase que los partidos del gobierno anterior en realidad representaban era la clase media alta ñuñoína. La contradicción más grande, diría yo, cuando la política pasó de ser acción a ser acto. Del paso del trabajo a la performance. De querer mostrarse como una cara amigable a la socialdemocracia en lugar de al propio pueblo trabajador y sectores marginalizados. El emplazamiento lo haré corto. Ustedes que se llaman comunistas, ecologistas, feministas, hasta algunxs libertarixs.
¿Realmente apoyan lo que ocurrió durante estos cuatro años?
Capaz haya redención, pero eso no ocurrirá hasta que sus propias bases vean que su estructura de años está siendo parte del problema. Cuando dejen de rotear a quienes votaron por Kast. Cuando se rebelen realmente contra quienes lxs amenazan por alzar la voz contra sus abusadores que son compañeros de partido. Cuando abandonen el silencio cómplice a la tortuosa antirrevolución socialdemócrata. Si salen a marchar, admitan que efectivamente callaron cuatro años, pero aprendan que no pueden volver a hacerlo, si realmente tienen un atisbo de miras a la utopía que nosotrxs venimos defendiendo años y años y ustedes abandonaron.
No seremos aliadxs ni compañerxs por mucho tiempo, pero si hemos de ejercer la revolución, estén del lado correcto de la historia, pues esta absolverá a quienes corresponda.
6 de abril de 2026
[1] Lenin, Vladimir, «Titbits for the “Newborn” Government», marxists.org, accedido 5 de abril de 2026, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1917/may/06c.htm. [Traducción por DeepL]
[2] Lenin, Vladimir, «REPORT AT A MEETING OF BOLSHEVIK DELEGATES TO THE ALL-RUSSIA CONFERENCE OF SOVIETS OF WORKERS’ AND SOLDIERS’ DEPUTIES APRIL 4 (17), 1917», marxists.org, accedido 5 de abril de 2026, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1917/apr/04d.htm. [Traducción por DeepL]
