Liberación – Cordón Macul
Agosto 2026
Las manifestaciones estudiantiles contra las medidas del gobierno de Kast del semestre han causado revuelo mediático por presentarse como la primera oposición activa al régimen. En estas manifestaciones ha tomado primera línea las juventudes de los partidos como el Frente Amplio, Partido Comunista y Partido Socialista. Ya sea a través de la CONFECH o las federaciones de estudiantes que manejan, se presentan frente a un movimiento estudiantil inexistente, con los mismos discursos reformistas y socialdemócratas dándoles fuerza como alternativa. No es de ignorar que existen perspectivas críticas que marcan un rechazo a la hegemonía de estas organizaciones dentro del movimiento.
Espectáculo y figuras
Con bombos y platillos la democracia universitaria celebró la constitución de la FECH después de un periodo tumultuoso donde estuvo vacante esa representación oficial. Esto trajo el liderazgo del Partido Comunista, que ganó la presidencia, y la presencia también del Frente Amplio. Mesa Federativa compuesta por burgueses y sapos, la mal llamada “federación más importante del país” volvió a ser encabezada por el reformismo “trampolinista”.
A llamado de la ACES, la RSE y la CONFECH, la manifestación del 3 de junio tuvo una amplia convocatoria en toda la región chilena, coronando esto la FECH encabezando la manifestación, mostrando su fuerza y tomando su rol histórico de vanguardia del movimiento estudiantil. Claramente, nada de esto pasó: la masa no esperó a que su brillante vanguardia saliera de su castillo y luego de marchar unas cuadras, ante la represión decidieron tomar refugio en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, dejando a su suerte a la gente que les había seguido. En un escenario paupérrimo dieron por terminado su bloque en la manifestación, abandonando a las demás universidades manteniendo su protesta callejera (A pesar de que comunicaran efusivamente en RR.SS. que no darían ni un paso atrás).
Siendo quizá una de las vergüenzas más grandes de la Federación, se le suma la polémica de la filtración de chats de la Mesa Federativa, en la que se categorizó de monos al Campus Juan Gómez Millas. Fuera de las críticas obvias, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, en su falso moralismo, se rehusó a dar unas disculpas a la altura de su falsa superioridad. Exactamente la misma actitud que han tomado cuando se les critica sobre su actuar en las manifestaciones de masa.
Es de notar también, que la federación respectiva a la Universidad de Chile se mantiene en una línea hiper-progresista, obviando las relaciones entre lo kuir y las mujeres con el Capital y el Estado, dirigiendo sus actividades a charlas con dirigentas conocidas y amables a su causa. Utilizando tanto el lenguaje inclusivo y englobando a la mujer cis-hetero con las experiencias de quienes no están en esa normativa, el reformismo izquierdista se muestra genuinamente incapaz de enarbolar una comprensión profunda de la relación entre Estado, Capital y Patriarcado.
La FECh se ha presentado, en unos jóvenes tres meses, como un anticuado modelo reformista elitista centrado en el protagonismo de los partidos políticos que dicen ser de izquierda. Ya sea por la decrépita alianza con la CUT, la preponderancia de militantes en sus interacciones en RR.SS., que da entender un inexistente movimiento estudiantil UChile o su actitud con estudiantes movilizadxs ajenxs a sus intereses. Puede haber esfuerzos de una bancada independiente dentro del organismo federativo, pero la realidad es que los que deciden las acciones y objetivos son el Partido Comunista, el Frente Amplio y el Partido Socialista.
En la vereda paralela, desde el cambio de gobierno, el Partido Socialista ha redoblado los esfuerzos para poner su máquina en marcha para lograr ser el principal partido opositor. Para esto, todas sus tendencias cumplen su rol (aunque entre ellas se disputen el poder interno). La Juventud Socialista y sus aliados en el Olimpo tiene la función de propagar una política con apariencia revolucionaria para resonar con la juventud que se ve atraída por una supuesta herencia de lucha, y que permite una estéril crítica interna a los burócratas más reaccionarios dentro del partido, dando una falsa esperanza sobre la posibilidad de cambios en este. El aparato que sostiene esta farsa es la mayor herramienta contrarrevolucionaria, y cada una de sus partes tienen igual responsabilidad en hacerla funcional al sistema, por lo que sus vestiduras especificas en la realidad universitaria no camuflan su podrido olor.
En este bloque de buitres se puede vislumbrar la propuesta de “Frente común” llamando a la unidad de distintos sectores sociales, como por ejemplo la acción conjunta de la CONFECH con la CUT. Este bloque, que no es más que la reconfiguración dubitativa de la oposición después de la derrota de Jeanette Jara, se abandera en la defensa de los derechos ante las amenazas del gobierno por quitar ciertos beneficios. Esta defensa de “la educación” y “el trabajo” solo tiene como objetivo blanquear los gobiernos de izquierda y redirigir el malestar nacido de las condiciones de la clase hacia cauces electorales. Defensa que peca, por cierto, de una pasividad sorprendente, incluso para ser reformistas. En esta esperan al fascista alemán de José Kast respetar su mentira de “no recortes”, en lugar de parar y darle foco a las reformas que destruirán a una población.
Desbordar la manifestación
Otras organizaciones, colectivos e individualidades han planteado la posición de participar en las manifestaciones con el propósito de “desbordarlas” o sea darle un contenido más combativo y clasista. En un contexto de debilidad y de reagrupamiento esta propuesta puede tener un eco interesante, aunque en último caso la posibilidad de que las voluntades revolucionarias sean absorbidas y desbordadas por el control institucional siempre corre con ventaja. La clave para llevar a cabo una política coherente recae no en una acumulación de fuerzas, sino que, en un reconocimiento de sectores en lucha, que permitan generar las alianzas, reconocer los objetivos clave, los puntos de fuga donde el capital esté vulnerable (Que no tiene necesariamente que ver con las reivindicaciones más populares).
Un punto que guarda una relevancia crucial es poner énfasis en la lucha contra el RUV y la ley de escuelas protegidas, por sobre los recortes a la educación (A la que pone todo el enfoque la CONFECH). Si bien ambas problemáticas deben ser tratadas como un todo, porque refieren a dos caras de la misma precarización del proletariado juvenil, la alternativa propuesta por el reformismo a los recortes, la “defensa de los derechos ganados”, tiene un límite inherente, que desemboca en la capitalización electoral del progresismo. Por otro lado, la lucha contra la vigilancia y la persecución de la juventud solo tomará más vigencia en procesos de lucha más importantes.
Frente a esto se debe actuar con cautela, no podemos caer en la ilusión de que caminar de la mano con estos sectores permitirá crear un movimiento estudiantil poderoso sin que obedezca a las mismas cupulas de estos sectores. La representatividad está en crisis y no es nuestra tarea rehabilitarla, incluso para desencadenar la potencia juvenil precarizada puede que debamos abandonarla decididamente y sin mirar atrás. No debemos tener miedo o rehusar de encontrarnos con reformistas, pero debemos procurar hacerlo en lugares tácticamente apropiados para desplegarnos sin ser utilizados como energía institucionalizante.
Tormentas que no han cuajado y el canibalismo social
El ambiente secundario está encendido, se han visto en los últimos meses tomas, paros y enfrentamientos constantes en la región metropolitana y también en regiones. A su debido paso se empiezan a armar coordinaciones, contactos en cuanto a contenidos de lucha y objetivos comunes, más que a nivel orgánico. En esto recae una potencia a desatar, a la que hay que prestar especial atención.
Un fenómeno que afecta a este mundillo es el rol de la fotografía y el registro de acciones a modo de propaganda. Existe una proliferación de cuentas que muestran contenido a corta distancia y en el momento exacto de las acciones, sin un resguardo mayor que la ausencia de rostros. Estas actitudes ya han tenido consecuencias, algunas persecuciones policiales incluyen registros que fueron liberados por RR.SS. con poca consciencia sobre los efectos que esto puede tener en el momento actual que vivimos.
Junto con la problemática de la propaganda y los registros, se engendra un problema que siempre vuelve en los movimientos: Los fantasmas de la delación y la infiltración. Estos causan serias dificultades no solo por la posibilidad de efectivamente informar a la represión del actuar más combativo, sino que también porque generan un ambiente de duda y paranoia; cualquiera puede ser un sapo o infiltrado, por ende, solo hay que encerrarse en lo conocido y rechazar todo lo ajeno, incluso por la fuerza. Estas dinámicas generan especial caos en momentos donde la persecución ha sido brutal, un error -o una delación- se paga caro, pero el enfoque debe ser primero a la autocrítica, debe ser orientado a la seguridad interna, al autocuidado, no en buscar culpables ni en acusar sin fundamentos a quien puede ser unx compañerx.
En estos momentos que hablan de repliegue y derrota, solo podemos expresar nuestra solidaridad en todas las formas posibles con quienes se enfrentan al poder en condiciones extremadamente desiguales y complejas, pero esto no quita la necesidad de critica fraterna. Es necesario dar conversaciones serias sobre el uso de las distintas herramientas de combate para volver a la ofensiva y dejar de recibir tantos golpes represivos.
Apuestas del presente
El panorama actual del movimiento nos lleva a concluir que solo queda impulsar la organización autónoma del proletariado juvenil, que se lleva a cabo en colectivos de diversos tipos tanto dentro como fuera de los lugares de estudio, con el objetivo de que estos sean funcionales a las luchas específicas de cada territorio, alejándose de la burocracia enraizada en los mecanismos de participación estudiantil (como centros de estudiantes y federaciones) luchando desde su territorio en la misma trinchera que el resto de la clase, buscando su vinculación y coordinación.
Los objetivos del estudiantado actual están en luchar contra las políticas de precarización impuestas por el Estado y el Capital, tanto las orientadas sobre nuestros espacios de estudio como las medidas que afectan la calidad de vida de la clase en general, sin caer en la defensa estéril de las migajas que entrega el sistema. y enfrentar la represión en todas sus formas, expresando la solidaridad en toda su capacidad, organizándose por el desarrollo combativo del Movimiento Popular Autónomo.
Desertar el poder, desatar la Revuelta
¡Juventud combatiente, a volver a encender la pradera!
