ELLXS LUCHABAN POR LA REVOLUCIÓN

52 años, el terror orquestado por la burguesía y el imperialismo truncó el anhelo de un futuro digno, socialista y revolucionario. El golpe cívico-militar de 1973 no fue un evento aislado, sino la culminación de una ofensiva contra los sueños de justicia social que en gran medida encarnó la Unidad Popular. Hoy, recordamos con profunda emoción y compromiso a aquellxs que, con valentía y convicción revolucionaria, dieron sus vidas por construir un futuro de igualdad y libertad para todxs.

Su lucha no terminó con las balas y la tortura. Su legado pervive en la memoria colectiva y se proyecta en las actuales resistencias contra un sistema que muta pero mantiene intactas sus lógicas de opresión. La continuidad de la lucha es nuestro mandato. Debemos prepararnos para los momentos de confrontación, fortaleciendo la organización popular y la conciencia de clase.

Los gobiernos que se autodenominan democráticos no han roto con las políticas represivas heredadas de la dictadura. Por el contrario, las han extendido y sofisticado, criminalizando la protesta social y persiguiendo con saña al Pueblo Mapuche, cuya legítima demanda por autodeterminación es respondida con violencia estatal y montajes judiciales, del mismo modo han castigado al Comandante Ramiro y a todxs los presxs subversivxs anticapitalistas que están hoy en las cárceles chilena. La impunidad de ayer es el cimiento de la injusticia de hoy.

En memoria de los asesinados por la dictadura, pero también del Risue, Claudia López, Dennisse Cortés, Francisca Sandoval, y tantxs más afirmamos: ¡Nunca más sin respuesta! Desarrollar formas de resistencia contra las agresiones reaccionarias es una necesidad.

Es fundamental la unidad de las generaciones que han abrazado la causa revolucionaria y la resistencia. Quienes lucharon por el socialismo antes del golpe, quienes enfrentaron la ferocidad de la dictadura en las poblaciones, las fábricas y las universidades, y quienes hoy levantan las banderas contra el capitalismo salvaje y toda forma de dominación política y explotación de clase, debemos converger en la resistencia y lucha. La memoria de lxs que ya no están nos exige avanzar en unidad y fraternidad. ¡Nunca más desarmadxs!
La tarea es clara y titánica: aprender de nuestra historia, fortalecer nuestra organización y avanzar con decisión hacia la construcción de una sociedad donde la dignidad sea la norma y la justicia una realidad.

¡Ellxs luchaban por la revolución, nosotrxs continuamos su camino!
¡NUNCA MÁS SIN RESPUESTA!
¡NUNCA MÁS DESARMADXS!

 

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