¡Marika! El Estado y el Capital nos oprime y asesina

Nosotrxs, lxs colas, lelas, trans, bi, asexuales, poli, monstruxs, marikas y todo el resto; nosotrxs, cuya existencia se ve amenazada día a día a causa de nuestra identidad, expresión y forma de vivir la vida en contraposición directa al sistema hetero-cis patriarcal — si es que queremos avanzar colectivamente hacia nuestra liberación, debemos reconocernos no solo desde el orgullo, sino desde la autodeterminación y desde la lucha frontal contra el sistema que nos oprime.

Debemos entender que nuestra posición, nuestro deseo de vivir libres, es opuesta frente a las fuerzas de la acción conjunta del patriarcado, el estado y el capital. En las últimas décadas, nuestra comunidad y nuestras luchas se han hecho sistemáticamente más visibles y, en muchas partes del mundo, hemos consolidado ganadas en ciertas reivindicaciones particulares, sin embargo, la opresión contra los cuerpos y forma de vida que se fugan del sistema cisheteropatriarcal está lejos de cesar. El asesinato, el abuso y la invisibilización se suman a la falta de acceso a la salud, la desinformación y la discriminación laboral; es decir, nuestras formas de vivir y subsistir en este sistema son precarias, y nos enfrentamos a amenazas constantes en salud, trabajo, vivienda, e incluso la capacidad de habitar tranquilamente los espacios públicos.

Mientras que unos sectores políticos buscan directamente la anulación de nuestras vidas (Kaiser, Kast, Matthei y todo el aparato que defienden y los defiende), otros sectores dan migajas para parchar un problema estructural, en definitiva, para mantener un orden social, y por lo demás se quedan sentadxs mirando mientras las infancias trans son atacadas (FA, PC, PS). Estamos atravesando un momento político donde la reacción ha cobrado fuerza, y se aferra particularmente al patriarcado para hacerlo. Por lo mismo, hemos experimentado un alza significativa en la tasa de crímenes de odio contra la población LGBTIQ+, y estamos viendo reiterados ataques contra la juventud trans y nuestra capacidad de acceder a tratamientos para vivir y habitar nuestros cuerpos de la forma que queremos, con despliegue mediático (recordamos el transfóbico reportaje de Informe Especial) y legal (como la aprobación reciente de un informe transfóbico que restringiría los derechos de las infancias trans, liderado por la derecha pero aprobado con la complicidad silenciosa del progresismo), además de tendencias culturales que nuevamente realzan los rígidos roles de género con sus estereotipos asociados.

Sin embargo, esta coyuntura no sale de la nada, sino que refleja una condición estructural. Para avanzar en nuestra lucha, no podemos quedarnos con los sucesos mediáticos, sino que debemos entender las raíces de nuestra opresión. Es decir, debemos entender que nuestros enemigos son el Patriarcado, el Capital y el Estado.

Entendemos el Patriarcado como un sistema histórico que emerge de forma distinta y distintas sociedades (más no inevitablemente ni en todas) como algo que estructura el trabajo, dividiendo los roles entre quienes presuntamente pueden gestar y parir y quienes no (aunque en algunas sociedades existen también otros roles que se incorporan). Es a partir de esta división de donde nacen los conceptos de mujer y de hombre, con su carga asociada, y desde donde se impone también la primacía del macho, del hombre, y la construcción de la identidad personal y colectiva en torno a esta separación binaria. Por consecuencia, el Patriarcado moderno, que por lo demás se impone en el mundo a través del colonialismo, extiende su violencia no solamente a quien tiene la posibilidad de gestar, sino que a todas las mujeres y a toda expresión individual y colectiva que se fuga del sistema, ya sea transitando en su identidad y expresión de género, viviendo una vida relacional de formas no aceptadas (no heterosexuales, con múltiples parejas, sin ninguna pareja), o de alguna otra forma desafiando la hegemonía impuesta, ya sea desde la sexualidad, la diversidad de géneros o la expresión de género no conforme.

El Patriarcado es un aliado clave y directo del Capital. El Capitalismo, como modelo de producción y forma de vida, no solo despoja a lxs trabajadorxs de sus medios de producción, sino que aliena a lxs individuxs de su corporalidad y mentalidad, hiper-individualizándonos y poniendo todo nuestro ser y nuestro cuerpo al servicio de la producción que permite la acumulación de capital en pocas manos. Al Capitalismo le sirven los ordenamientos rígidos y jerárquicos, ya que permite una canalización del trabajo mayormente eficiente, donde existen grupos cuya marginación permite un mayor aún graso de explotación. Lo vemos en cómo el trabajo al que podemos acceder como disidencias sexogenericas es generalmente precario, inestable e hiperexplotador, ya que la vulnerabilidad social a la que nos enfrentamos hace que en general nos sea imposible optar a mejores condiciones. Esto hace que nosotrxs seamos mano de obra más barata, que el uso de nuestrxs cuerpos permita una mayor aún taza de ganancia para nuestrxs patrones. Naturalmente, compartimos esta condición con otros grupos marginados, como la población migrante, que se enfrentan a estas mismas condiciones. Por lo mismo, aunque el capitalismo a veces pareciera buscar integrarnos (pensando, por ejemplo, en todo el marketing de Pride), siempre dejará a una parte de nuestra comunidad fuera, buscando tener una reserva de población marginal para hiperexplotar.

Por último, el Estado, es el instrumento por excelencia que ejecuta la voluntad del Capital y del Patriarcado. Aunque a veces pueda ofrecer soluciones parche, enmiendas y conciliación, al final la estructura del Estado no busca más que mantener el órden que permite la gobernabilidad, ya sea con violencia o con reformas que maquillan el problema. Por lo mismo, el Estado es Capital, es Patriarcado — nunca a través de sus conciliaciones y reformas lograremos cambios reales ni estructurales.

Es así como seguimos siendo asesinadxs y seguimos siendo vistxs como sujetxs inferiores. Organizarnos en contra este sistema, luchar frontalmente contra él, es algo urgente. Se trata de nuestras vidas.

Con Francisco, Bau, Ever, Anna, Daniel, y muchxs más en la memoria,

¡POR EL COMUNISMO Y LA LIBERTAD!

¡POR LA AUTONOMÍA Y EMANCIPACIÓN!

★ LIBERACIÓN ★
Invierno 2025

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